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Del prompt al contexto: lo que nos dejó 2025

Escrito en diciembre de 2025 · 2 min de lectura

Las herramientas y modelos que menciona esta nota cambian rápido; conviene leerla con su fecha en mente.

A principios de 2025, la habilidad de moda era escribir buenos prompts. Había cursos, plantillas, hilos enteros dedicados a la redacción del pedido perfecto. A fin de año la conversación es otra. Casi nadie pregunta ya cómo formular la instrucción; se pregunta qué información tiene que estar disponible cuando la instrucción llega.

El cambio tiene nombre en la industria: context engineering. Nosotros lo notamos antes de conocer el término, por la vía práctica.

Un experimento involuntario

Este año trabajamos el mismo tipo de pedidos sobre dos proyectos muy distintos. Uno tenía la documentación al día: convenciones escritas, decisiones anotadas con su porqué, un archivo de instrucciones que explica cómo se corre y se verifica cada cosa. El otro arrastraba un README de dos líneas.

Con el mismo asistente y pedidos equivalentes, el primero acertaba seguido a la primera. En el segundo, el asistente inventaba: suponía una estructura de carpetas que no existía, usaba una versión de librería que no era la instalada, y afirmaba haber terminado con total seguridad.

La diferencia no estaba en la redacción del pedido. Estaba en el repositorio.

Documentación que lee una máquina

Los archivos de contexto que hoy usan casi todas las herramientas (instrucciones del proyecto, convenciones, comandos frecuentes) dejaron de ser un accesorio. Son parte del código. Escribirlos y mantenerlos es trabajo de ingeniería, con el mismo cuidado que un módulo más.

Lo que anotamos en los nuestros, después de bastante prueba y error:

  • Cómo se corre el proyecto y con qué comando se verifica que algo quedó bien.
  • Qué decisiones ya están tomadas y no se rediscuten en cada sesión.
  • Qué partes del sistema no se tocan sin conversarlo antes.
  • Dónde están las cosas que un recién llegado tardaría en encontrar.

Hubo un efecto secundario que no esperábamos: esa documentación también le sirve a las personas. Durante años ningún incentivo alcanzó para mantener un README al día. Ahora hay uno, y funciona todos los días.

El pedido perfecto no existe

Un prompt impecable sobre un proyecto opaco produce respuestas seguras y equivocadas. Un pedido común y corriente sobre un proyecto bien documentado produce trabajo utilizable. Si hay que elegir dónde invertir el esfuerzo, la respuesta de este año fue clara: en el entorno, no en la redacción.

Lo que anticipa el cierre del año

Si 2025 termina con el contexto en el centro, es razonable esperar que 2026 siga por ahí: asistentes con acceso a más fuentes de información del proyecto, y equipos que preparan ese acceso con criterio. Las herramientas van a cambiar de nombre varias veces. La práctica de fondo, preparar el terreno antes de pedir, parece haber llegado para quedarse.

Cerramos el año con esa mudanza hecha: menos tiempo puliendo instrucciones, más tiempo dejando los proyectos en un estado en el que cualquiera, persona o máquina, pueda trabajar bien.